Perú: Un dia como hoy, para nunca olvidar.

Nov 19, 2010 by

Por: Jose “Phepe” Giraldo Abarca.

Un día como hoy, 19 de Noviembre pero del 2000, el ahora presidiario Alberto Fujimori, remitió desde su dorado autoexilio, el Japón, una carta al entonces presidente del Congreso de la República del Perú, el Doctor Valentín Paniagua, renunciando vía fax al cargo de presidente de la República del Perú.

Hoy, transcurridos diez años de este único y singular caso en los anales de nuestra historia política,¡¡renunciar vía fax!!, y aunque suene sarcástico, son los archivos del Congreso del Perú, ese poder legislativo del estado que un 5 de Abril de 1992 ordenó disolver con el respaldo institucional de la FF.AA, la fuente proveedora de la carta de renuncia de A. Fujimori que reproduzco para conocimiento de la opinión pública. Así mismo, me permito refrescar un video, para nunca olvidar un pasado lleno de corrupción y de atropello a las libertadas humanas. A diferencia de ese entonces, nada de lo aquí publicado ha sido manipulado o tijereteado por el autor de esta nota. Nosotros si somos respetuosos de los derechos humanos y  convencidos de vivir en democracia, que aunque imperfecta, es mil veces mejor que vivir sometidos bajo el régimen de un dictador encubierto y de su siniestro “Rasputin”, ambos, con esporâdicos y calculados “baños en democracia” y que ademas contó con el aval de la Organización de los Estados Americanos y otros innombrables de ingrata recordacion.

 

Tokio, 19 de Noviembre del 2000

Sr. Doctor Valentín Paniagua

Presidente del Congreso de la República del Perú.

Presente

De mi mayor consideración:

En primer término, deseo expresar a usted mis felicitaciones por su reciente elección como Presidente del Congreso de la República. Soy el primero en reconocer que hay un nuevo escenario político en el país, una de cuyas expresiones recientes es una nueva correlación de fuerzas en el Parlamento. Consciente soy, asimismo, de posiciones e intereses en ese Poder del Estado, que podrían conducir una confrontación de poder a pesar de mi iniciativa para acortar el mandato presidencial y convocar a elecciones en estricto cumplimiento de la promesa que hiciera en mi mensaje de septiembre y de los acuerdos alcanzados por el Gobierno y la oposición en la mesa de diálogo promovida por la OEA. A lo largo de estos últimos diez años y como consta al país entero a pesar de errores que reconozco, he actuado sin cálculo político, mucho menos preocupado por la popularidad, circunstancias que hubieran impedido la exitosa ejecución de un programa económico antiinflacionario, el proceso de pacificación interna y, luego, alcanzar la paz definitiva con Ecuador y Chile, entre otros logros fundamentales de mi Gobierno. Jamás pensé en todas estas oportunidades, sino en los sagrados y permanentes intereses de la República. Actué a pesar de la resistencia ofrecida por el negativismo, la demagogia, el chauvinismo inconsciente e intereses personales o de grupo. Nada de ello me detuvo. En esa línea principista se inscribió mi decisión de acortar mi mandato de Gobierno y de convocar a elecciones generales para abril del 2001, objetivos ya cumplidos. Aún, sin embargo no se ha recuperado la estabilidad política necesaria para llevar a buen término este periodo de transición que culminará con la elección de un nuevo Gobierno. Abrigo la esperanza de que bajo la honorable presidencia suya esta estabilidad pueda alcanzarse en breve. He vuelto entonces a interrogarme sobre la conveniencia para el país de mi presencia y participación en este proceso de transición. Y he llegado a la conclusión de que debo renunciar formalmente a la Presidencia de la República, situación que contempla nuestra Constitución para, de este modo, abrir paso a una etapa de definitiva distensión política que permita una transición ordenada y algo no menos importante, preservar la solidez de nuestra economía. Formulo, pues ante usted, señor Presidente del Congreso, mi renuncia formal a la Presidencia de la República, en concordancia con el artículo 113 inicio 3 de la Constitución Política del Perú. Hago fervientes votos por el éxito de su gestión, porque eliminada la supuesta causa de desavenencias y desencuentros entre Gobierno y oposición todos se avengan a buscar con serenidad y patriotismo las formas más adecuada de garantizar para el Perú, para su pueblo, un futuro de verdadera democracia, es decir un sistema político que se traduzca en bienestar y desarrollo para la mayoría de los peruanos.

Muy atentamente

 

Ing. Alberto Fujimori

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